Rosario al Espíritu Santo

Tercera persona de la Santísima Trinidad

Es muy cierto que el Espíritu Santo ha sido, por un largo período de la Iglesia, el «Gran Desconocido»; pero después del Concilio Vaticano II, ha resurgido una gran devoción y una vivencia enorme de la presencia real de la Tercera Persona de la Santísima Trinidad.

Cuando Jesús envió al prometido, al Paráclito, en Pentecostés, tomó el control de los discípulos y las primeras comunidades. Movía, inspiraba, animaba, impulsaba… y lo sigue haciendo. Estamos viviendo esas manifestaciones extraordinarias dentro de la Iglesia, y por ello hay una serie de oraciones que han vuelto a recobrar su valor y movido a la feligresía católica a su práctica.

Espíritu Santo el que mueve a la Iglesia

Si es el Espíritu Santo el que mueve a la Iglesia, es conveniente que todos los días estemos en constante comunicación con él para ser dóciles a sus inspiraciones. A través del Rosario al Espíritu Santo tenemos una forma muy propicia para entrar en esa comunicación con él. ¡Qué bonito tener un espacio todos los días para consagrarle nuestras acciones desde el amanecer! Así podremos vivir un día pleno, lleno de expectativa, paz, gozo, fortaleza y una fe mucho más fuerte e inquebrantable para afrontar el quehacer cotidiano.

Invocar al Espíritu Santo al tomar decisiones

Cada vez que los apóstoles iban a tomar una decisión importante primero invocaban al Espíritu Santo. Cada vez que nosotros vamos a tomar decisiones cruciales en nuestra vida, debemos hacer lo mismo. Cada vez que nos acercamos a Pentecostés, por ejemplo, es una ocasión propicia para hacer una novena con un Rosario al Espíritu Santo durante los nueve días previos a la gran solemnidad.

  Himno de la Palabra de Dios
  Himno de la Palabra de Dios

Forma de rezar el Rosario del Espíritu Santo:

  1. En el nombre del Padre…
  2. VEN SANTO ESPIRITU (SECUENCIA)

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas,
infunde calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno. Amén.

  1. Creo en Dios Padre Todopoderoso
  2. Padrenuestro…
  3. Gloria al Padre…
  4. Padre, Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor Jesucristo! Amen
  5. Misterios
    PRIMER MISTERIO:

Honremos al Espíritu Santo y adoremos al amor sustancial que procede del Padre y del Hijo y los une en una Caridad infinita y eterna.

  • Repetir siete veces:

V/ Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles

R/ Y enciende en ellos el fuego de tu amor

AL final del misterio se dice: Padre, Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor Jesucristo! Amen

SEGUNDO MISTERIO

Honremos la operación del Espíritu Santo y adorémosle, porque hizo inmaculada a María en su Concepción y la santificó con la plenitud de su gracia

  • Repetir siete veces:
  A Solas con Dios
  Parábola de las diez jóvenes

V/ Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles

R/ Y enciende en ellos el fuego de tu amor

  • AL final del misterio se dice: Padre, Padre, envíanos al Paráclito prometido por nuestro Señor Jesucristo! Amen

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