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Apariciones de la Virgen de Fátima

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our lady of fatima statuette with crown against shabby wall
Photo by Joshua Miranda on Pexels.com

Este 13 de mayo la Iglesia celebra la fiesta de la Virgen de Fátima, que se apareció a los tres pastorcitos, Lucía, Francisco y Jacinta, en Cova da Iria (Portugal), en 1917, hace exactamente 105 años.

Por ello, aquí te presentamos 7 datos que todo católico debe saber sobre estas apariciones:

La Virgen se apareció 6 veces en Fátima

Aunque se suele hablar de la «aparición» de la Virgen de Fátima, en realidad fueron seis las veces en que María se apareció a los pastorcitos. 

Lucía y sus primos, Francisco y Jacinta Marto, vivían en el pueblo de Aljustrel, en Fátima, y trabajaban como pastores de los rebaños de sus familias.

El 13 de mayo de 1917 los tres niños vieron a la Virgen María que les dijo, entre otras cosas, que regresaría durante los próximos meses, todos los días 13 a la misma hora.

La Madre de Dios también reveló a los niños, en su segunda aparición, que Francisco y Jacinta morirían pronto y que Lucía sobreviviría para dar testimonio de las apariciones. Sor Lucía Dos Santos falleció el 13 de febrero de 2005.

En la tercera aparición de la Virgen, el 13 de julio, a Lucía se le reveló el secreto de Fátima.

Según los informes, se puso pálida y gritó de miedo llamando a la Virgen por su nombre. Hubo un trueno y la visión terminó. 

El 13 de agosto, día en que debía darse la cuarta aparición, los niños no llegaron a Cova da Iria pues fueron retenidos por el administrador de Ourém. Así, el encuentro con la Virgen ocurrió el 19 de agosto en un lugar llamado Valinhos.

Los pastorcitos volvieron a ver a la Virgen María el 13 de septiembre en Cova de Iría..

En la última aparición, el 13 de octubre de 1917, ante miles de peregrinos que llegaron a Fátima, se produjo el denominado “Milagro del sol”. Según los testimonio, luego de la aparición de la Virgen a los pastorcitos, se pudo ver al sol temblar en una especie de “danza”

  1. Francisco y Jacinta murieron pronto, y Lucía se hizo religiosa
    Una pandemia de gripe española arrasó en Europa en 1918 y mató a cerca de 20 millones de personas.

Francisco y Jacinta contrajeron la enfermedad ese año y fallecieron en 1919 y 1920, respectivamente.; mientras que Lucía ingresó al convento de las Hermanas Doroteas.

El 13 de junio de 1929, en la capilla del convento en Tuy (España), Lucía tuvo otra experiencia mística en la que vio a la Santísima Trinidad y a la Virgen María.

La Madre de Dios le dijo: «Ha llegado el momento en que Dios le pide al Santo Padre, en unión con todos los obispos del mundo, hacer la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón, prometiendo salvarla por este medio» (S. Zimdars-Schwartz, Encuentro con María, 197).

El 13 de octubre de 1930, el Obispo de Leiria (ahora Leiria-Fátima) proclamó que las apariciones de Fátima son auténticas.

  1. Sor Lucía escribió el secreto de Fátima 18 años después de las apariciones
    Entre 1935 y 1941, por órdenes de sus superiores, Sor Lucía escribió cuatro memorias de los acontecimientos de Fátima.

En la tercera memoria -publicada en 1941- escribió las dos primeras partes del secreto y explicó que había una tercera parte que el cielo aún no le permitía revelar.

En la cuarta memoria añadió una frase, al final de la segunda parte: «En Portugal, se conservará siempre el dogma de la fe, etc.».

Esta frase fue la base de mucha especulación y se dijo que la tercera parte del secreto se refería a una gran apostasía.

Tras la publicación de la tercera y cuarta memoria, el mundo puso atención en el secreto de Fátima y las tres partes del mensaje, incluyendo la petición de la Virgen para que Rusia se consagre a su Inmaculado Corazón, a través del Papa y los obispos del mundo.

El 31 de octubre de 1942 el venerable Papa Pío XII consagró no solo Rusia, sino a todo el mundo al Inmaculado Corazón de María. Lo que faltó, sin embargo, fue la participación de los obispos del mundo.

En 1943, el Obispo de Leiria ordenó a Sor Lucía poner el tercer secreto de Fátima por escrito, pero ella no se sentía en libertad de hacerlo.

No lo escribió sino hasta 1944, pero el texto fue guardado en un sobre lacrado en el que Sor Lucía escribió que no debía abrirse hasta 1960.

La tercera parte del secreto de Fátima fue leída por varios Papas

El secreto se mantuvo con el Obispo de Leiria hasta 1957, cuando fue solicitado (junto con copias de otros escritos de la Hermana Lucía) por la Congregación para la Doctrina de la Fe en el Vaticano.

Según el Cardenal Tarcisio Bertone, el secreto fue leído por San Juan XXIII y San Pablo VI.

«Juan Pablo II, por su parte, pidió el sobre que contiene la tercera parte del ‘secreto’ tras el intento de asesinato que sufrió el 13 de mayo 1981».

Después de leer el secreto, el Santo Padre se dio cuenta de la conexión entre el intento de asesinato y Fátima: “Fue la mano de una madre que guió la trayectoria de la bala”, detalló.

San Juan Pablo II decidió que se hiciera público en el año 2000.

Para saber más del tercer secreto de Fátima puede ingresar al siguiente enlace

Las claves del secreto: arrepentimiento y conversión

El entonces Cardenal Joseph Ratzinger (ahora Papa Emérito Benedicto XVI), entonces Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, señaló que la clave de la aparición de Fátima es su llamado al arrepentimiento y a la conversión. (Comentario Teológico)

Las tres partes del secreto sirven para motivar al individuo al arrepentimiento y lo hacen de manera contundente.

  1. La primera parte del secreto es una visión del infierno
    La primera parte del secreto -la visión del infierno- es para muchos la más importante, porque revela lo que les espera a las personas después de la muerte, si no se arrepienten de sus pecados y no se convierten.
  2. La segunda parte del secreto es sobre la devoción al Inmaculado Corazón
    En la segunda parte, la Virgen María dice:

«Has visto el infierno donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas, Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón».

Después de explicar la visión del infierno, la Madre de Dios habló de una guerra que «iniciará durante el pontificado de Pío XI».

Esta fue la Segunda Guerra Mundial, ocasionada, según las consideraciones de Sor Lucía, por la anexión de Austria a Alemania durante el pontificado de Pío XI.

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Publicado originalmente en .

La encarnación del hijo del hombre en el vientre inmaculado de María

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la encarnación del hijo del hombre en el vientre inmaculado de María

Es la demostración por excelencia del Amor de Dios hacia los hombres, pues la Segunda Persona de la Santísima Trinidad —Dios— se hace partícipe de la naturaleza humana en unidad de persona.

 La obra de la Encarnación

La asunción de la naturaleza humana de Cristo por la Persona del Verbo es obra de las tres Personas divinas. La Encarnación de Dios es la Encarnación del Hijo, no del Padre, ni del Espíritu Santo. No obstante, la Encarnación fue una obra de toda la Trinidad. Por eso, en la Sagrada Escritura a veces se atribuye a Dios Padre (Hb 10, 5; Ga 4, 4), o al Hijo mismo (Flp 2, 7), o al Espíritu Santo (Lc 1, 35; Mt 1, 20). Se subraya así que la obra de la Encarnación fue un único acto, común a las tres Personas divinas. San Agustín explicaba que «el hecho de que María concibiese y diese a luz es obra de la Trinidad, ya que las obras de la Trinidad son inseparables» [1]. Se trata en efecto de una acción divina ad extra, cuyos efectos están fuera de Dios, en las criaturas, pues son obra de las tres Personas conjuntamente, ya que uno y único es el Ser divino, que es el mismo poder infinito de Dios (cfr. Catecismo, 258).

La Encarnación del Verbo no afecta a la libertad divina, pues Dios podía haber decidido que el Verbo no se encarnara, o que se encarnara otra Persona divina. Sin embargo, decir que Dios es infinitamente libre no significa que sus decisiones sean arbitrarias ni negar que el amor sea la razón de su actuar. Por eso los teólogos suelen buscar las razones de conveniencia que se pueden vislumbrar en las diversas decisiones divinas, tal como se manifiestan en la actual economía de la salvación. Buscan tan sólo poner de relieve la maravillosa sabiduría y coherencia que existe en toda obra divina, no una eventual necesidad en Dios.

La Virgen María, Madre de Dios

La Virgen María fue predestinada para ser Madre de Dios desde toda la eternidad, juntamente con la Encarnación del Verbo: «en el misterio de Cristo, María está presente ya “antes de la creación del mundo” como aquella que el Padre ‘ha elegido’ como Madre de su Hijo en la Encarnación, y junto con el Padre la ha elegido el Hijo, confiándola eternamente al Espíritu de santidad». La elección divina respeta la libertad de Santa María, pues «el Padre de las misericordias quiso que el consentimiento de la que estaba predestinada a ser la Madre precediera a la encarnación para que, así como una mujer contribuyó a la muerte, así también otra mujer contribuyera a la vida (LG 56; cfr. 61)» ( Catecismo , 488). Por eso, desde muy antiguo, los Padres de la Iglesia han visto en María la Nueva Eva.

«Para ser la Madre del Salvador, María fue “dotada por Dios con dones a la medida de una misión tan importante” (LG 56)» (Catecismo, 490). El arcángel San Gabriel, en el momento de la Anunciación, la saluda como «llena de gracia» (Lc 1, 28). Antes de que el Verbo se encarnara, María era ya, por su correspondencia a los dones divinos, llena de gracia. La gracia recibida por María la hace grata a Dios y la prepara para ser la Madre virginal del Salvador. Totalmente poseída por la gracia de Dios, pudo dar su libre consentimiento al anuncio de su vocación (cfr. Catecismo, 490). Así, «dando su consentimiento a la palabra de Dios, María llegó a ser Madre de Jesús y, aceptando de todo corazón la voluntad divina de salvación, sin que ningún pecado se lo impidiera, se entregó a sí misma por entero a la persona y a la obra de Hijo, para servir, en su dependencia y con él, por la gracia de Dios, al Misterio de la Redención (cfr. LG 56)» ( Catecismo, 494). Los Padres orientales suelen llamar a la Madre de Dios «la Toda Santa» y «la celebran “como inmune de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu Santo y hecha una nueva criatura” (LG 56). Por la gracia de Dios María ha permanecido pura de todo pecado personal a lo largo de toda su vida» (Catecismo, 493).

María ha sido redimida desde su concepción: «es lo que confiesa el dogma de la Inmaculada Concepción, proclamado en 1854 por el Papa Pío IX: “… la bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo Salvador del género humano” (DS 2803)» ( Catecismo, 491). La Inmaculada Concepción manifiesta el amor gratuito de Dios, pues ha sido iniciativa divina y no mérito de María sino de Cristo. En efecto, «esta “resplandeciente santidad del todo singular” de la que ella fue “enriquecida desde el primer instante de su concepción” (LG 56), le viene toda entera de Cristo: ella es “redimida de la manera más sublime en atención a los méritos de su Hijo” (LG 53)» (Catecismo, 492).

Santa María es Madre de Dios: «en efecto, aquel que ella concibió como hombre, por obra del Espíritu Santo, y que se ha hecho verdaderamente su Hijo según la carne, no es otro que el Hijo eterno del Padre, la segunda persona de la Santísima Trinidad. La Iglesia confiesa que María es verdaderamente Madre de Dios (cfr. DS 252)» (Catecismo , 495). Ciertamente no ha engendrado la divinidad, sino el cuerpo humano del Verbo, al que se unió inmediatamente su alma racional, creada por Dios como todas las demás, dando así origen a la naturaleza humana que en ese mismo instante fue asumida por el Verbo.

María fue siempre Virgen. Desde antiguo, la Iglesia confiesa en el Credo y celebra en su liturgia «a María como la (…) “siempre-virgen” (cfr. LG 52)» (Catecismo, 499; cfr. Catecismo, 496-507). Esta fe de la Iglesia se refleja en la antiquísima fórmula: «Virgen antes del parto, en el parto y después del parto». Desde el inicio, «la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso; Jesús fue concebido “absque semine ex Spiritu Sancto” (Cc. Letrán, año 649; DS 503), esto es, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo» (Catecismo, 496). María fue también virgen en el parto, pues «le dio a luz sin detrimento de su virginidad, como sin perder su virginidad lo había concebido (…) Jesucristo nació de un seno virginal con un nacimiento admirable». En efecto, «el nacimiento de Cristo “lejos de disminuir consagró la integridad virginal” de su madre (LG 57)» (Catecismo, 499). María permaneció perpetuamente virgen después del parto. Los Padres de la Iglesia, en sus explicaciones de los Evangelios y en sus respuestas a las diversas objeciones, han afirmado siempre esta realidad, que manifiesta su total disponibilidad y la entrega absoluta al designio salvífico de Dios. Lo resumía San Basilio cuando escribió que «los amantes de Cristo no admiten escuchar que la Madre de Dios haya dejado de ser virgen en algún momento».

María fue Asunta al Cielo. «La Virgen Inmaculada, preservada libre de toda mancha de pecado original, terminado el curso de su vida en la tierra, fue llevada a la gloria del cielo y elevada al trono por el Señor como Reina del universo, para ser conformada más plenamente a su Hijo, Señor de los Señores y vencedor del pecado y de la muerte». La Asunción de la Santísima Virgen constituye una anticipación de la resurrección de los demás cristianos (cfr. Catecismo, 966). La realeza de María se fundamenta en su maternidad divina y en su asociación a la obra de la Redención. El 1 de noviembre de 1954, Pío XII instituyó la fiesta de Santa María Reina .

María es la Madre del Redentor. Por eso su maternidad divina comporta también su cooperación en la salvación de los hombres: «María, hija de Adán, aceptando la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y abrazando la voluntad salvífica de Dios con generoso corazón y sin el impedimento de pecado alguno, se consagró totalmente a sí misma, cuál esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con Él y bajo Él, por la gracia de Dios omnipotente. Con razón, pues, los Santos Padres estiman a María, no como un mero instrumento pasivo, sino como una cooperadora a la salvación humana por la libre fe y obediencia» . Esta cooperación se manifiesta también en su maternidad espiritual. María, nueva Eva, es verdadera madre de los hombres en el orden de la gracia, pues coopera al nacimiento, a la vida de la gracia y al desarrollo espiritual de los fieles: María «colaboró de manera totalmente singular a la obra de El Salvador por su fe, esperanza y ardiente amor, para restablecer la vida sobrenatural de los hombres. Por esta razón es nuestra Madre en el orden de la gracia»  (cfr. Catecismo, 968). María es también mediadora y su mediación materna, subordinada siempre a la única mediación de Cristo, comenzó con el fiat de la Anunciación y perdura en el cielo, ya que «con su asunción a los cielos, no abandonó su misión salvadora, sino que continúa procurándonos con su múltiple intercesión los dones de la salvación eterna… Por eso la Santísima Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Mediadora» (cfr. Catecismo, 969).

María es tipo y modelo de la Iglesia: «La Virgen María es para la Iglesia el modelo de la fe y de la caridad. Por eso es “miembro muy eminente y del todo singular de la Iglesia” (LG 53), incluso constituye “la figura” (…) de la Iglesia (LG 63)» (Catecismo, 967). Pablo VI, el 21-11-1964, nombró solemnemente a María Madre de la Iglesia, para subrayar de modo explícito la función maternal que la Virgen ejerce sobre el pueblo cristiano.

Se comprende, a la vista de cuanto hemos expuesto, que la piedad de la Iglesia hacia la Santísima Virgen sea un elemento intrínseco del culto cristiano. La Santísima Virgen «es honrada con razón por la Iglesia con un culto especial. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos, se venera a la Santísima Virgen con el título de “Madre de Dios”, bajo cuya protección se acogen los fieles suplicantes en todos sus peligros y necesidades… Este culto… aunque del todo singular, es esencialmente diferente del culto de adoración que se da al Verbo encarnado, lo mismo que al Padre y al Espíritu Santo, pero lo favorece muy poderosamente» [13]. El culto a Santa María «encuentra su expresión en las fiestas litúrgicas dedicadas a la Madre de Dios (cfr. SC 103) y en la oración mariana, como el Santo Rosario» (Catecismo, 971).

Figuras y profecías de la Encarnación

Hemos visto en el tema anterior cómo tras el pecado de nuestros primeros padres, Adán y Eva, Dios no abandonó al hombre sino que les prometió un Salvador (cfr. Gn 3, 15; Catecismo, 410).

Tras el pecado original y la promesa del Redentor, Dios mismo vuelve a tomar la iniciativa y estableció una Alianza con los hombres: con Noé tras del diluvio (cfr. Gn 9-10) y después sobre todo con Abraham (cfr. Gn 15-17), a quien prometió una gran descendencia y hacer de ella un gran puebo, dándole una nueva tierra, y en quien un día serían bendecidas todas las naciones. La Alianza se renovó después con Isaac (cfr. Gn 26, 2-5) y con Jacob (cfr. Gn 28, 12-15; 35, 9-12). En el Antiguo Testamento, la Alianza alcanza su expresión más completa con Moisés (cfr. Ex 6, 2-8; Ex 19-34).

Momento importante en la historia de las relaciones entre Dios e Israel fue la profecía de Natán (cfr. 2 S 7, 7-15), que anuncia que el Mesías será de la descendencia de David y que reinará sobre todos los pueblos, no sólo sobre Israel. Del Mesías se dirá en otros textos proféticos que su nacimiento tendría lugar en Belén (cfr. Mi 5, 1), que pertenecería a la estirpe de David (cfr. Is 11, 1; Jr 23, 5); que se le pondría por nombre «Enmanuel», esto es, Dios con nosotros (cfr. Is 7, 14); que se le llamará «Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de la Paz» (Is 9, 5), etc. Junto a estos textos que describen al Mesías como rey y descendiente de David, hay otros que relatan, también de modo profético, la misión redentora del Mesías, llamándolo Siervo de Yahvé, siervo de dolores, que asumirá en su cuerpo la reconciliación y la paz (cfr. Ef 2,14-18): Is 42, 1-7; 49, 1-9; 50, 4-9; 52, 13-53, 12. En este contexto es importante el texto de Dn 7, 13-14 sobre el Hijo del hombre, que misteriosamente a través de la humildad y el abajamiento supera la condición humana y restaura el reino mesiánico en su fase definitiva (cfr. Catecismo, 440).

Las principales figuras del Redentor en el Antiguo Testamento son el inocente Abel, el sumo sacerdote Melquisedec, el sacrificio de Isaac, José vendido por sus hermanos, el cordero pascual, la serpiente de bronce levantada por Moisés en el desierto y el profeta Jonás.

Los nombres de Cristo

Son muchos los nombres y títulos atribuidos a Cristo por teólogos y autores espirituales a lo largo de los siglos. Unos se toman del Antiguo Testamento; otros, del Nuevo. Algunos son utilizados o aceptados por Jesús mismo; otros le han sido aplicados por la Iglesia a lo largo de los siglos. Veremos aquí los nombres más importantes y habituales.

Jesús (cfr. Catecismo, 430-435), que en hebreo significa «Dios salva»: «en el momento de la anunciación, el ángel Gabriel le dio como nombre propio el nombre de Jesús que expresa a la vez su identidad y su misión» (Catecismo, 430), es decir, El es el Hijo de Dios hecho hombre para salvar «a su pueblo de sus pecados» (Mt 1, 21). El nombre de Jesús «significa que el Nombre mismo de Dios está presente en la persona de su Hijo (cfr. Hch 5, 41; 3 Jn 7) hecho hombre para la redención universal y definitiva de los pecados. El es el Nombre divino, el único que trae la salvación (cfr. Jn 3, 18; Hch 2, 21) y de ahora en adelante puede ser invocado por todos porque se ha unido a todos los hombres por la Encarnación» (Catecismo, 432). El nombre de Jesús está en el corazón de la plegaria cristiana (cfr. Catecismo, 435).

Cristo (cfr. Catecismo, 436-440), que viene de la traducción griega del término hebreo «Mesías» y que quiere decir «ungido». Pasa a ser nombre propio de Jesús «porque El cumple perfectamente la misión divina que esa palabra significa. En efecto, en Israel eran ungidos en el nombre de Dios los que le eran consagrados para una misión que habían recibido de El» (Catecismo, 436). Éste era el caso de los sacerdotes, los reyes y excepcionalmente de los profetas. Éste debía ser por excelencia el caso del Mesías que Dios enviaría para instaurar definitivamente su Reino. Jesús cumplió la esperanza mesiánica de Israel en su triple función de sacerdote, profeta y rey (cfr. ibid.). Jesús «aceptó el título de Mesías al cual tenía derecho (cfr. Jn 4, 25-26; 11, 27), pero no sin reservas porque una parte de sus contemporáneos lo comprendían según una concepción demasiado humana (cfr. Mt 22, 41-46), esencialmente política (cfr. Jn 6, 15; Lc 24, 21)» (Catecismo, 439).

Jesucristo es el Unigénito de Dios, el Hijo único de Dios (cfr. Catecismo, 441-445). La filiación de Jesús respecto a su Padre no es una filiación adoptiva como la nuestra, sino la filiación divina natural, es decir, «la relación única y eterna de Jesucristo con Dios, su Padre: El es el Hijo único del Padre (cfr. Jn 1, 14.18; 3, 16.18) y El mismo es Dios (cfr. Jn 1, 1). Para ser cristiano es necesario creer que Jesucristo es el Hijo de Dios (cfr. Hch 8, 37; 1 Jn 2, 23)» (Catecismo, 454). Los evangelios «narran en dos momentos solemnes, el bautismo y la transfiguración de Cristo, que la voz del Padre lo designa como su “Hijo amado” (Mt 3, 17; 17, 5). Jesús se designa a sí mismo como el “Hijo único de Dios” ( Jn 3, 16) y afirma mediante este título su preexistencia eterna» (Catecismo, 444).

Señor (cfr. Catecismo, 446-451): «en la traducción griega de los libros del Antiguo Testamento, el nombre inefable con el cual Dios se reveló a Moisés (cfr. Ex 3, 14), YHWH, es traducido por “Kyrios” [“Señor”]. Señor se convierte desde entonces en el nombre más habitual para designar la divinidad misma del Dios de Israel. El Nuevo Testamento utiliza en este sentido fuerte el título “Señor” para el Padre, pero lo emplea también, y aquí está la novedad, para Jesús reconociéndolo como Dios (cfr. 1 Co 2, 8)» (Catecismo, 446). Al atribuir a Jesús el título divino de Señor, «las primeras confesiones de fe de la Iglesia afirman desde el principio (cfr. Hch 2, 34-36) que el poder, el honor y la gloria debidos a Dios Padre convienen también a Jesús (cfr. Rm 9, 5; Tt 2, 13; Ap 5, 13) porque Él es de “de condición divina” (Flp 2, 6) y el Padre manifestó esta soberanía de Jesús resucitándolo de entre los muertos y exaltándolo a su gloria (cfr. Rm 10, 9; 1 Co 12, 3; Flp 2, 11)» (Catecismo, 449). La oración cristiana, litúrgica o personal, está marcada por el título «Señor» (cfr. Catecismo, 451).

Cristo es el único Mediador perfecto entre Dios y los hombres. Es Maestro, Sacerdote y Rey.

«Jesucristo es verdadero Dios y verdadero hombre en la unidad de su Persona divina: por esta razón Él es el único Mediador entre Dios y los hombres» (Catecismo, 480). La expresión más profunda del Nuevo Testamento sobre la mediación de Cristo se encuentra en la primera carta a Timoteo: «Hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, el hombre Cristo Jesús, que se entregó a sí mismo como rescate por todos» (1 Tm 2, 5). Se presentan aquí la persona del Mediador y la acción del Mediador. Y en la carta a los Hebreos se presenta a Cristo como el mediador de una Nueva Alianza (cfr. Hb 8, 6; 9, 15; 12, 24). Jesucristo es mediador porque es perfecto Dios y perfecto hombre, pero es mediador en y por su humanidad. Esos textos del Nuevo Testamento presentan a Cristo como profeta y revelador, como sumo sacerdote y como Señor de toda la creación. No se trata de tres ministerios distintos, sino de tres aspectos diversos de la función salvífica del único mediador.

Cristo es el profeta anunciado en el Deuteronomio (18,18). Por profeta tenía la gente a Jesús (cfr. Mt 16, 14; Mc 6, 14-16; Lc 24, 19). El mismo inicio de la carta a los Hebreos resulta paradigmático a estos efectos. Pero Cristo es más que profeta: Él es el Maestro, es decir, aquel que enseña por propia autoridad, con una autoridad desconocida hasta entonces que dejaba sorprendidos a quienes le escuchaban. El carácter supremo de las enseñanzas de Jesús se fundamenta en el hecho de que es Dios y hombre. Jesús no sólo enseña la verdad, sino que El es la Verdad hecha visible en la carne. Cristo, Verbo eterno del Padre, «es la Palabra única, perfecta e insuperable del Padre. En El lo dice todo, no habrá otra palabra más que ésta» (Catecismo, 65). La enseñanza de Cristo es definitiva, también en el sentido de que, con ella, la Revelación de Dios a los hombres en la historia ha tenido su último cumplimiento.

Cristo es sacerdote. La mediación de Jesucristo es una mediación sacerdotal. En la carta a los Hebreos, que tiene como tema central el sacerdocio de Cristo, Jesucristo es presentado como el Sumo Sacerdote de la Nueva Alianza, «único Sumo Sacerdote, según el orden de Melquisedec» (Hb 5, 10; 6, 20), «santo, inocente, inmaculado» (Hb 7, 26), «que, “mediante una sola oblación ha llevado a la perfección para siempre a los santificados” (Hb 10, 14), es decir, mediante el único sacrificio de su Cruz» (Catecismo, 1544). Del mismo modo que el sacrificio de Cristo –su muerte en la Cruz- es único por la unidad que existe entre el sacerdote y la víctima –de valor infinito-, así también su sacerdocio es único. Él es la única víctima y el único sacerdote. Los sacrificios del Antiguo Testamento eran figura del de Cristo y recibían su valor precisamente por su ordenación al de Cristo. El sacerdocio de Cristo, sacerdocio eterno, es participado por el sacerdocio ministerial y por el sacerdocio de los fieles, que ni se suman ni suceden al de Cristo (cfr. Catecismo, 1544-1547).

Cristo es Rey. Lo es no sólo en cuanto Dios, sino también en cuanto hombre. La soberanía de Cristo es un aspecto fundamental de su mediación salvífica. Cristo salva porque tiene el poder efectivo para hacerlo. La fe de la Iglesia afirma la realeza de Cristo y profesa en el Credo que «su reino no tendrá fin», repitiendo así lo que el arcángel Gabriel dijo a María (cfr. Lc 1, 32-33). La dignidad real de Cristo ya había sido anunciada en el Antiguo Testamento (cfr. Sal 2, 6; Is 7, 6; 11. 1-9; Dn 7, 14). Cristo, sin embargo, no habló mucho de su realeza, pues entre los judíos de su tiempo estaba muy difundida una concepción material y terrena del Reino mesiánico. Sí lo reconoció en un momento particularmente solemne, cuado contestando a una pregunta de Pilato, respondió: «Sí, tu lo dices. Yo soy Rey» (Jn 18, 37). La realeza de Cristo no es metafórica, es real y comporta el poder de legislar y de juzgar. Es una realeza que se fundamenta en el hecho de que es el Verbo encarnado y en que es nuestro Redentor. Su reino es espiritual y eterno. Es un reino de santidad y de justicia, de amor, de verdad y de paz . Cristo ejerce su realeza atrayendo a sí a todos los hombres por su muerte y resurrección (cfr. Jn 12, 32). Cristo, Rey y Señor del universo, se hizo el servidor de todos, no habiendo «venido a ser servido, sino a servir y dar su vida en rescate por muchos (Mt 20, 28)» ( Catecismo, 786).

Todos los fieles «participan de estas tres funciones de Cristo y tienen las responsabilidades de misión y de servicio que se derivan de ellas» (Catecismo, 783).

6. Toda la vida de Cristo es redentora

Por lo que se refiere ala vida de Cristo, «el Símbolo de la fe no habla más que de los misterios de la Encarnación (concepción y nacimiento) y de la Pascua (pasión, crucifixión, muerte, sepultura, descenso a los infiernos, resurrección, ascensión). No dice nada explícitamente de los misterios de la vida oculta y pública de Jesús, pero los artículos de la fe referentes a la Encarnación y a la Pascua de Jesús iluminan toda la vida terrena de Cristo» (Catecismo, 512).

Toda la vida de Cristo es redentora y cualquier acto humano suyo posee un valor trascendente de salvación. Incluso en los actos más sencillos y aparentemente menos importantes de Jesús hay un eficaz ejercicio de su mediación entre Dios y los hombres, pues son siempre acciones del Verbo encarnado. Esta doctrina la entendió con especial profundidad San Josemaría, que ha enseñado a transformar todos los caminos de la tierra en caminos divinos de santificación: «llega la plenitud de los tiempos y, para cumplir esa misión (…) nace un Infante en Belén. Es el Redentor del mundo; pero, antes de hablar, ama con obras. No trae ninguna fórmula mágica, porque sabe que la salvación que ofrece debe pasar por el corazón del hombre. Sus primeras acciones son risas, lloros de niño, sueño inerme de un Dios encarnado: para enamorarnos, para que lo sepamos acoger en nuestros brazos».

Los años de la vida oculta de Cristo no son una simple preparación para su ministerio público, sino auténticos actos redentores, orientados hacia la consumación del Misterio Pascual. Tiene gran relevancia teológica el hecho de que Jesús compartió durante la mayor parte de su vida la condición de la inmensa mayoría de los hombres: la vida cotidiana de familia y de trabajo en Nazaret. Nazaret es así una lección de vida familiar, una lección de trabajo. Cristo también realiza nuestra redención durante los muchos años de trabajo de su vida oculta dando así todo su sentido divino en la historia de la salvación a la labor cotidiana del cristiano, y de millones de hombres de buena voluntad: «Jesús, creciendo y vivendo como uno de nosotros, nos revela que la existencia humana, el quehacer corrente y ordinario, tiene un sentido divino».

José Antonio Riestra

Publicado originalmente el 21 de noviembre de 2012

Sigamos firmes en la fe

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Firmes en la fé - amar, rezar y orar

Así pues, hermanos, con toda seguridad podemos entrar al Santuario, llevados por la sangre de Jesús. Él inauguró para nosotros ese camino nuevo y vivo que atraviesa la cortina, es decir, su carne. Tenemos un Sacerdote Supremo a cargo de la casa de Dios. Acerquémonos, pues, con corazón sincero, con plena fe, limpios interiormente de todo lo que mancha la conciencia, y con el cuerpo lavado con agua pura. Sigamos profesando nuestra esperanza sin que nada nos pueda conmover, ya que es digno de confianza Aquel que se comprometió.

Que cada no descubra en el ejemplo de los demás nuevos motivos de amar y de hacer el bien. No abandonen sus asambleas como algunos acostumbran hacerlo, sino que más bien anímense unos a otros, tanto más cuanto ven que se acerca el día.

Si pecamos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, no puede haber sacrificio por el pecado; solamente queda la perspectiva tremenda del juicio y del castigo de fuego que devora a los rebeldes. Para el que desprecie la Ley de Moisés, no hay misericordia; es condenado a muerte por el testimonio de 2 a 3 personas.

¿Qué les parece entonces del que pisoteó al Hijo de Dios? ¿Qué castigo merecerá por haber profanado la sangre de la alianza que lo santificó, y haber insultado al Espíritu del amor de Dios?

Conocemos nosotros al que dijo: A mí me corresponde la venganza; yo soy el que retribuye. Y también: El Señor juzgará a su pueblo.

¡Qué cosa más espantosa es caer en las manos del Dios vivo!

Recuerden esos primeros tiempos en que ustedes acababan de ser iluminados. Tuvieron que soportar grandes sufrimientos que les vinieron a asaltar. Fueron públicamente expuestos a humillaciones y pruebas, y tuvieron que participar del sufrimiento de otros que fueron tratados de igual manera. En verdad, ustedes se hicieron solidarios de los que iban a la cárcel; a ustedes les quitaron sus bienes y lo aceptaron gozosos, sabiendo que estaban adquiriendo una riqueza mejor y más duradera. Por eso, no pierdan ahora su resolución, que tendrán una recompensa grande. Es necesario que sean constantes en hacer la voluntad de Dios, para que alcancen lo que él les tiene prometido.:

Un poco, un poquito más, y el que viene llegará: no tardará.

El justo mío si cree vivirá: Que si desconfía, ya no lo miraré con amor.

No vamos a ser nosotros de esos que se retiran y se pierden, sino que somos hombres que creen y que se salvarán.

Comentario de la palabra Sigamos firmes en la fe:

Con toda seguridad podemos entrar…, acerquémonos. Para reanimar a los que dudan, hay que despertar la confianza en Dios Padre.

No abandonemos las Asambleas. Abandonar la celebración del domingo, o la reunión de la comunidad a la que pertenecemos es un descuido grave. La comunidad cristiana, que no es cosa de ángeles, se deshace cuando los integrantes solamente se asoman de vez en cuando. Y nosotros que no somos ángeles, difícilmente permaneceremos unidos a Cristo si no participamos en una comunidad. Al perder contacto con nuestros hermanos en fe, estamos en peligro de perder el sentido de nuestra misión. Ninguna solidaridad con los compañeros de barrio o de trabajo nos recordará que somos, en medio de ellos, los testigos de algo que ellos no conocen.

Un poco, un poquito más: son versos de Habacuc 2.3 referentes al Juicio de Dios que se acerca. Quizás el autor de la carta quería aludir, a la crisis que, muy pronto, iba a destruir la nación judía.

Novena a Maria Virgen Desatanudos

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Contenido

Primer Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto decontrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Primer Día:

”Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvara a su pueblo de todos sus pecados”. (Mt 1, 21)
Breve reflexión:
Jesús es el gran desatador de nuestros pecados (nudos); pero también la Virgen María es la que le dio su carne y su sangre para que hecho hombre pudiera salvarnos del pecado y de la muerte. Dios se valió de una mujer para salvarnos; también se quiere valer de nosotros, como instrumentos para que su Hijo Jesús nos siga salvando.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto en nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amen.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Segundo día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Segundo Día:

Cortesía Pixabay / La Anunciación

”El ángel le respondió; El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.» (Lc 1, 21)
Breve reflexión:
Es Dios, Espíritu Santo, el que fecundo el vientre purísimo de María para que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, naciera como hombre. Debido al pecado original es que no tenemos la posibilidad de nacer santos; pero desde el mismo momento en el que somos bautizados, acto por el cual se nos libra del pecado original, nuestro objetivo debe y tiene que ser el alcanzar la santidad, es decir , estar junto a Jesús en la vida eterna.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Tercer Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Tercer Día:

Cortesía de pixabay / Inmaculada concepción

”Maria dijo entonces: yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho. Y el ángel se alejo». (Lc 1, 38)
Breve reflexión:
Debemos tratar de imitar la actitud de servicio de María. Es necesario que estemos con aquellas personas que tienen la necesidad de la Palabra de Dios, la que puede ser transmitida también con los pequeños actos buenos que realizamos cotidianamente.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Cuarto Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Cuarto Día:

Cortesía Pixabay / Vayamos a Belén y veamos al recién nacido acostado en el pesebre

”Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido… fueron rápidamente y encontraron a María y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que había oído decir de este niño… mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.» (Lc 2, 15-19)
Breve reflexión:
Es nuestra misión como cristianos y como miembros de una misma Iglesia, el difundir a todo el mundo la Buena Noticia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para esto debemos alimentarnos permanentemente de su palabra en la Santa Misa y, al igual que Maria, guardarla y meditarla en nuestro corazón.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Quinto Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Quinto Día:

Cortesía de Pixabay / Este niño causa de caída y elevación para muchos en Israel

”Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. El anciano Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: “Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti mismo una espada te atravesará el corazón.»

Breve reflexión:
Desde niño, Jesús cumplió con la misión encomendada por su Padre celestial, que fue la de transmitir su palabra. Sin embargo, no siempre fue entendido y aceptado dicho mensaje, lo cual derivo en su muerte. Pidámosle a Cristo, por intersección de María, que nos llene de valor para cambiar aquellas cosas que es posible cambiar y serenidad para soportar las que no podemos cambiar.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Sexto Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Sexto Día:

Cortesía Pixabay /hagan todo lo que Él les diga

”Jesús le respondió: Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga.» (Jn 2, 4-5)
Breve reflexión:

María, siendo Madre de Cristo, siempre hizo lo que Él le dijo. Imitemos permanentemente su obediencia a la voluntad de Dios y escuchémoslo día a día desde el Evangelio donde Jesús nos dice que quiere que hagamos.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Séptimo Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Séptimo Día:

”Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide recibe, el que busca encuentra; y al que llame se le abrirá.»
(Mt 7, 7-8)
Breve meditación:
La única manera de entablar un diálogo con Cristo o con María es a través de la oración. La oración hecha con fe es el arma más poderosa para luchar contra las confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. No olvidemos que Dios nos escucha siempre, pero a veces no nos da lo que pedimos sino lo que verdaderamente necesitamos

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Octavo Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Octavo Día:

”Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús le dijo: Mujer aquí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Aquí tienes a tu madre, Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa.» (Jn 19, 26-27)
Breve reflexión:
Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejó a María, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparo para cada uno de nosotros.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Noveno Día de la Novena de la Virgen Desatanudos

Por la señal de la santa cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto de contrición para todos los días

Pésame Dios mío y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido.
Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; 
pero mucho más me pesa porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como vos;
antes querría haber muerto que haberle ofendido,
y propongo firmemente ayudado por tu divina gracia,
no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado.
Amen

Oración inicial:

Santísima Virgen María ”la que desata los nudos», te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones:(aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Noveno Día:

”Los apóstoles, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres; de María, la madre de Jesús….” Y “ al llegar el día de Pentecostés, todos quedaron llenos del Espíritu Santo». (Hch 1, 14 y 2, 1.4)
Breve reflexión:
El Padre nos envía en la fiesta de Pentecostés al Espíritu Santo para que obtengamos la fuerza necesaria para poder transmitir su mensaje. Esa fuerza nos es dada especialmente en el sacramento de la Confirmación junto con sus siete dones y también cada vez que lo pedimos humilde y confiadamente en la oración.

Padre Nuestro, Diez Ave María y Gloria.

Oración a Nuestra Señora la que desata los nudos:

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu hijo intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, librarnos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en El puesto nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos.
Amén.

Oración de Consagración a María:

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos; a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que él pensó para mí.
Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

Padre Pio de Pietrelcina

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Padre Pio de Pietrelcina

“En cuanto a mí, ¡Dios me libre de gloriarme si no es en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (Gal 6, 14).

Padre Pío de Pietrelcina, al igual que el apóstol Pablo, puso en la cumbre de su vida y de su apostolado la Cruz de su Señor como su fuerza, su sabiduría y su gloria. Inflamado de amor hacia Jesucristo, se conformó a Él por medio de la inmolación de sí mismo por la salvación del mundo. En el seguimiento y la imitación de Cristo Crucificado fue tan generoso y perfecto que hubiera podido decir “con Cristo estoy crucificado: y no vivo yo, sino que es Cristo quien vive en mí” (Gal 2, 19). Derramó sin parar los tesoros de la graciaque Dios le había concedido con especial generosidad a través de su ministerio, sirviendo a los hombres y mujeres que se acercaban a él, cada vez más numerosos, y engendrado una inmensa multitud de hijos e hijas espirituales.

Este dignísimo seguidor de San Francisco de Asís nació el 25 de mayo de 1887 en Pietrelcina, archidiócesis de Benevento, hijo de Grazio Forgione y de María Giuseppa De Nunzio. Fue bautizado al día siguiente recibiendo el nombre de Francisco. A los 12 años recibió el Sacramento de la Confirmación y la Primera Comunión.

El 6 de enero de 1903, cuando contaba 16 años, entró en el noviciado de la orden de los Frailes Menores Capuchinos en Morcone, donde el 22 del mismo mes vistió el hábito franciscano y recibió el nombre de Fray Pío. Acabado el año de noviciado, emitió la profesión de los votos simples y el 27 de enero de 1907 la profesión solemne.

Después de la ordenación sacerdotal, recibida el 10 de agosto de 1910 en Benevento, por motivos de salud permaneció en su familia hasta 1916. En septiembre del mismo año fue enviado al Convento de San Giovanni Rotondo y permaneció allí hasta su muerte.

Enardecido por el amor a Dios y al prójimo, Padre Pío vivió en plenitud la vocación de colaborar en la redención del hombre, según la misión especial que caracterizó toda su vida y que llevó a cabo mediante la dirección espiritual de los fieles, la reconciliación sacramental de los penitentes y la celebración de la Eucaristía. El momento cumbre de su actividad apostólica era aquél en el que celebraba la Santa Misa. Los fieles que participaban en la misma percibían la altura y profundidad de su espiritualidad.

En el orden de la caridad social se comprometió en aliviar los dolores y las miserias de tantas familias, especialmente con la fundación de la “Casa del Alivio del Sufrimiento”, inaugurada el 5de mayo de 1956.

Para el Padre Pío la fe era la vida: quería y hacía todo a la luz de la fe. Estuvo dedicado asiduamente a la oración. Pasaba el día y gran parte de la noche en coloquio con Dios. Decía: “En los libros buscamos a Dios, en la oración lo encontramos. La oración es la llave que abre el corazón de Dios”. La fe lo llevó siempre a la aceptación de la voluntad misteriosa de Dios.

Estuvo siempre inmerso en las realidades sobrenaturales. No era solamente el hombre de la esperanza y de la confianza total en Dios, sino que infundía, con las palabras y el ejemplo, estas virtudes en todos aquellos que se le acercaban.

El amor de Dios le llenaba totalmente, colmando todas sus esperanzas; la caridad era el principio inspirador de su jornada: amar a Dios y hacerlo amar. Su preocupación particular: crecer y hacer crecer en la caridad.

Expresó el máximo de su caridad hacia el prójimo acogiendo, por más de 50 años, a muchísimas personas que acudían a su ministerio y a su confesionario, recibiendo su consejo y su consuelo. Era como un asedio: lo buscaban en la iglesia, en la sacristía y en el convento. Y él se daba a todos, haciendo renacer la fe, distribuyendo la gracia y llevando luz. Pero especialmente en los pobres, en quienes sufrían y en los enfermos, él veía la imagen de Cristo y se entregaba especialmente a ellos.

Ejerció de modo ejemplar la virtud de la prudencia, obraba y aconsejaba a la luz de Dios.

Su preocupación era la gloria de Dios y el bien de las almas. Trató a todos con justicia, con lealtad y gran respeto.

Brilló en él la luz de la fortaleza. Comprendió bien pronto que su camino era el de la Cruz y lo aceptó inmediatamente con valor y por amor. Experimentó durante muchos años los sufrimientos del alma. Durante años soportó los dolores de sus llagas con admirable serenidad. 

Cuando tuvo que sufrir investigaciones y restricciones en su servicio sacerdotal, todo lo aceptó con profunda humildad y resignación. Ante acusaciones injustificadas y calumnias, siempre calló confiando en el juicio de Dios, de sus directores espírituales y de la propia conciencia.

Recurrió habitualmente a la mortificación para conseguir la virtud de la templanza, de acuerdo con el estilo franciscano. Era templado en la mentalidad y en el modo de vivir.

Consciente de los compromisos adquiridos con la vida consagrada, observó con generosidad los votos profesados. Obedecióen todo las órdenes de sus superiores, incluso cuando eran difíciles. Su obediencia era sobrenatural en la intención, universal en la extensión e integral en su realización. Vivió el espíritu de pobreza con total desprendimiento de sí mismo, de los bienes terrenos, de las comodidades y de los honores. Tuvo siempre una gran predilección por la virtud de la castidad. Su comportamiento fue modesto en todas partes y con todos.

Se consideraba sinceramente inútil, indigno de los dones de Dios, lleno de miserias y a la vez de favores divinos. En medio a tanta admiración del mundo, repetía: “Quiero ser sólo un pobre fraile que reza”.

Su salud, desde la juventud, no fue muy robusta y, especialmente en los últimos años de su vida, empeoró rápidamente. La hermana muerte lo sorprendió preparado y sereno el 23 de septiembre de 1968, a los 81 años de edad. Sus funerales se caracterizaron por una extraordinaria concurrencia de personas.

El 20 de febrero de 1971, apenas tres años después de su muerte, Pablo VI, dirigiéndose a los Superiores de la orden Capuchina, dijo de él: “¡Mirad qué fama ha tenido, qué clientela mundial ha reunido en torno a sí! Pero, ¿por qué? ¿Tal vez porque era un filósofo? ¿Porqué era un sabio? ¿Porqué tenía medios a su disposición? Porque celebraba la Misa con humildad, confesaba desde la mañana a la noche, y era, es difícil decirlo, un representante visible de las llagas de Nuestro Señor. Era un hombre de oración y de sufrimiento”.

Ya durante su vida gozó de notable fama de santidad, debida a sus virtudes, a su espíritu de oración, de sacrificio y de entrega total al bien de las almas.

En los años siguientes a su muerte, la fama de santidad y de mila-gros creció constantemente, llegando a ser un fenómeno eclesial extendido por todo el mundo y en toda clase de personas.

De este modo, Dios manifestaba a la Iglesia su voluntad de glorificar en la tierra a su Siervo fiel. No pasó mucho tiempo hasta que la Orden de los Frailes Menores Capuchinos realizó los pasos previstos por la ley canónica para iniciar la causa de beatificación y canonización. Examinadas todas las circunstancias, la Santa Sede, a tenor del Motu Proprio “Sanctitas Clarior” concedió el nulla osta el 29 de noviembre de 1982. El Arzobispo de Manfredonia pudo así proceder a la introducción de la Causa y a la celebración del proceso de conocimiento (1983-1990). El 7 de diciembre de 1990 la Congregación para las Causas de los Santos reconoció la validez jurídica. Acabada la Positio, se discutió, como es costumbre, si el Siervo de Dios había ejercitado las virtudes en grado heroico. El 13 de junio de 1997 tuvo lugar el Congreso peculiar de Consultores teólogos con resultado positivo. En la Sesión ordinaria del 21 de octubre siguiente, siendo ponente de la Causa Mons. Andrea María Erba, Obispo de Velletri-Segni, los Padres Cardenales y obispos reconocieron que el Padre Pío ejerció en grado heroico las virtudes teologales, cardinales y las relacionadas con las mismas.

El 18 de diciembre de 1997, en presencia de Juan Pablo II, fue promulgado el Decreto sobre la heroicidad de las virtudes.

Para la beatificación del Padre Pío, la Postulación presentó al Dicasterio competente la curación de la Señora Consiglia De Martino de Salerno (Italia). Sobre este caso se celebró el preceptivo proceso canónico ante el Tribunal Eclesiástico de la Archidiócesis de Salerno-Campagna-Acerno de julio de 1996 a junio de 1997. El 30 de abril de 1998 tuvo lugar, en la Congregación para las Causas de los Santos, el examen de la Consulta Médica y, el 22 de junio del mismo año, el Congreso peculiar de Consultores teólogos. El 20 de octubre siguiente, en el Vaticano, se reunió la Congregación ordinaria de Cardenales y obispos, miembros del Dicasterio y el 21 de diciembre de 1998 se promulgó, en presencia de Juan Pablo II, el Decreto sobre el milagro.

El 2 de mayo de 1999 a lo largo de una solemne Concelebración Eucarística en la plaza de San Pedro Su Santidad Juan Pablo II, con su autoridad apostólica declaró Beato al Venerable Siervo de Dios Pío de Pietrelcina, estableciendo el 23 de septiembre como fecha de su fiesta litúrgica.

Para la canonización del Beato Pío de Pietrelcina, la Postulación ha presentado al Dicasterio competente la curación del pequeño Mateo Pio Colella de San Giovanni Rotondo. Sobre el caso se ha celebrado el regular Proceso canónico ante el Tribunal eclesiástico de la archidiócesis de Manfredonia‑Vieste del 11 de junio al 17 de octubre del 2000. El 23 de octubre siguiente la documentación se entregó en la Congregación de las Causas de los Santos. El 22 de noviembre del 2001 tuvo lugar, en la Congregación de las Causas de los Santos, el examen médico. El 11 de diciembre se celebró el Congreso Particular de los Consultores Teólogos y el 18 del mismo mes la Sesión Ordinaria de Cardenales y Obispos. El 20 de diciembre, en presencia de Juan Pablo II, se ha promulgado el Decreto sobre el milagro y el 26 de febrero del 2002 se promulgó el Decreto sobre la canonización.

¿Cómo generar fe verdadera en Dios?

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Cómo generar fe verdadera en Dios

¿Qué exige Dios de nosotros?

Lo que Dios nos exige a cada uno de nosotros como cristianos es que tengamos auténtica fe. La Biblia relata muchos ejemplos de personas que vieron los maravillosos actos de Dios y fueron bendecidas por Él a consecuencia de su fe. Moisés tenía fe en Dios y, guiado por Él, pudo superar el sinfín de obstáculos y limitaciones de Faraón y comandar con éxito el éxodo de los israelitas desde Egipto. Abrahán tenía fe en Dios, estaba dispuesto a ofrecerle en sacrificio a su único hijo, Isaac, y finalmente Dios lo bendijo permitiendo que su descendencia se multiplicara y formara grandes naciones. Job tenía fe en Dios y supo mantenerse firme dando testimonio de Él en el transcurso de dos pruebas; Dios lo bendijo más aún, se le apareció y le habló desde una tempestad. En Mateo, la mujer cananita tenía fe en el Señor Jesús y creía que Él podía expulsar el espíritu maligno de su hija; se lo pidió y Él sanó la enfermedad de su hija. Como cristianos, es imprescindible que entendamos la verdad de lo que significa la auténtica fe para que, sean cuales sean las penurias que experimentemos en la vida —fracasos en los negocios, reveses, desgracias familiares—, podamos ampararnos en la fe y seguir a Dios sin vacilar, dando así rotundo testimonio de Él y recibiendo finalmente Su aprobación.

¿Tenemos auténtica fe en Dios?

Tal vez algunos hermanos y hermanas, al oír hablar de la fe, declaren con confianza que ellos sí la tienen. “Tengo fe en Dios al 100 %. Reconozco a Dios en todo momento, lo que demuestra que soy una persona de fe”. “Creo que el Señor Jesús es nuestro Salvador y que fue crucificado para redimirnos de nuestros pecados. Siempre que oremos y nos confesemos ante el Señor, Él nos perdonará los pecados. ¿Eso no es tener fe en el Señor?”. “Hace años que creo; he dejado mi profesión, mi familia y mi empleo para entregarme al Señor y trabajar para Él. He fundado iglesias por todas partes y sufrido mucho sin quejarme jamás. Todas estas son manifestaciones de que tengo fe en Dios”. Es innegable que creemos en la existencia de Dios, que asistimos activamente en la Misa con entusiasmo, rezamos el Rosario cada día para orar, a menudo hacemos buenas obras y predicamos el evangelio. No obstante, ¿significan estas cosas que tenemos auténtica fe en Dios? Merece la pena que todos nosotros, hermanos y hermanas que sinceramente creemos en Dios y tenemos sed de la verdad, analicemos y hablemos de este asunto.

Veamos mi ejemplo. Desde que me hice cristiana, siempre he participado activamente en la Misa, rezo el Rosario con frecuencia para meditar en la salvación de Dios, he compartido el evangelio con otras personas y he ofrecido apoyo a hermanos y hermanas que estaban pasando por debilidades. Jamás una dificultad me ha impedido hacer estas cosas. Estoy más que dispuesta a dejar de lado todo para orar y hacer buenas obras con entusiasmo, por lo que me considero una persona amante y devota del Señor y que tiene fe en Él. Sin embargo, cuando mis familia y yo enfermamos y nuestro estado no mejoraba ni siquiera tras haber orado durante un tiempo, me desanimé, me sentí decepcionada por Dios y llegué a quejarme de que no nos protegía ni a mí familia ni a mí. La cruda realidad me reveló que yo carecía por completo de auténtica fe y que únicamente la basaba en la armonía familiar y en que estuviéramos libres de enfermedades físicas o catástrofes. No obstante, mi verdadera estatura se reveló en el momento en que sucedió algo indeseado. Fue entonces cuando comprendí que mi fe en Dios era tan pobre que daba pena, que no era nada de lo que realmente pudiera alardear. Al observar a los hermanos y hermanas de mi entorno, la mayoría estaban igual. Algunos, por lo general, dejan de asistir a los servicios religiosos cuando sus horarios les coinciden con asuntos domésticos o profesionales, con el fin de que no se vean afectados sus propios intereses. Puede que otros oren al Señor para pedirle una salida la primera vez que se bloquean buscando empleo o en otros aspectos, pero si el problema sigue sin resolverse, le guardan rencor al Señor y hasta se desaniman y desmotivan. Pasan a confiar en los amigos de su entorno que parecen tener poder y autoridad o es posible que actúen en función de sus propios esquemas. También hay hermanos y hermanas que participan con entusiasmo en todos los aspectos del trabajo de la iglesia cuando reciben bendiciones del Señor, pero cuando sucede algo terrible en casa o afrontan un fracaso en los negocios, viven en la incomprensión y las quejas hacia el Señor o incluso se alejan de Él.

🍀 Por lo que expresamos y vivimos diariamente, vemos que nuestra fe, sencillamente, no resiste las pruebas de la realidad. Simplemente, reconocemos que el Señor Jesús es el Dios verdadero y creemos que es nuestro Salvador, lo que no implica que tengamos auténtica fe en Él. Sobre todo, no implica que nunca vayamos a negar ni a abandonar a Dios sea cual sea el entorno en que nos hallemos. Eso se debe a que nuestra fe no se fundamenta en una verdadera comprensión de Dios, sino en si podemos o no recibir Sus bendiciones y promesas y sacar algún provecho. Por eso nuestra fe en Dios no tiene nada de auténtica. Entonces, ¿qué es la auténtica fe y cómo se expresa?

Qué es realmente la auténtica fe

Dicen las palabras de Dios: “No importa cómo obre Dios y tampoco importa tu entorno, eres capaz de buscar la vida y la verdad, y buscas el conocimiento de la obra de Dios, y posees un entendimiento de Sus acciones y eres capaz de actuar según la verdad. Hacer esto es tener fe verdadera, y hacer esto muestra que no has perdido la fe en Dios. Solo puedes tener auténtica fe en Dios si eres capaz de insistir en buscar la verdad a través del refinamiento, si eres capaz de amar verdaderamente a Dios y no desarrollas dudas sobre Él; si independientemente de lo que Él haga, sigues practicando la verdad para satisfacerlo y si eres capaz de buscar en las profundidades de Su voluntad y ser considerado con esta” (“Los que serán hechos perfectos deben someterse al refinamiento”). Con las palabras de Dios entendemos que la auténtica fe es la capacidad de conservar un corazón que venere a Dios y se someta a Él en cualquier entorno al que hagamos frente, aunque nos topemos con dificultades y refinaciones, reveses y fracasos, y con independencia de cuánto sea nuestro sufrimiento carnal o espiritual. Debemos ser capaces de buscar la verdad, comprender la voluntad de Dios y seguir dedicándonos a Él en el entorno que Él haya dispuesto. Sólo una persona así puede considerarse una persona de auténtica fe. Veamos ahora las experiencias de Abrahán y Job para entender mejor qué es la auténtica fe.

La fe de Abrahán

Cuando Abrahán tenía cien años, Dios le prometió que le concedería un hijo, Isaac. Sin embargo, cuando Isaac creció, Dios le dijo a Abrahán que tenía que ofrecerlo en sacrificio. Es probable que a muchas personas les parezca que esta forma de obrar de Dios se aleja demasiado de las nociones humanas o incluso que, si nos sobreviniera esa clase de prueba, sin duda trataríamos de rebatir a Dios. Sin embargo, ante esto, la reacción de Abrahán fue justo la contraria a la que esperaríamos. No sólo no rebatió a Dios, sino que fue capaz de someterse verdaderamente a Él y de devolverle a Isaac sincera y fielmente. Tal como relata la Biblia: “Levantándose, pues, Abrahán antes del alba, aparejó su asno, llevando consigo dos mozos, y a Isaac su hijo. Y cortada la leña para el holocausto, se encaminó al lugar que Dios le había mandado. […] Y finalmente llegaron al lugar que Dios le había mostrado, en donde erigió un altar, y acomodó encima la leña; y habiendo atado a Isaac su hijo, le puso en el altar sobre el montón de la leña. Y extendió la mano, y tomó el cuchillo para sacrificar a su hijo” (Génesis 22:3, 9-10). Todos los seres humanos son de la carne: somos sensibles y, ante algo así, seguro que sufrimos y nos duele. En cambio, Abrahán se abstuvo de intentar negociar con Dios y fue capaz de obedecer Su mandato porque sabía que Dios primero le había concedido a Isaac y que después se lo iba a quitar. Obedeció correctamente: así era la fe de Abrahán en Dios. Creía verdaderamente en Dios y se sometió totalmente a Él; incluso si aquello le suponía separarse de su mayor tesoro, se ofreció a devolverle a Isaac a Dios. Al final, la fe y obediencia auténticas de Abraham a Dios le granjearon Su aprobación y Sus bendiciones. Dios permitió que fuera precursor de muchas naciones; su descendencia ha prosperado, se ha multiplicado y ha formado grandes naciones.

La fe de Job

La Biblia nos cuenta que Job tenía una familia muy próspera, así como diez hijos y muchos sirvientes; sus semejantes le tenían gran respeto y consideración. Sin embargo, tentado y atacado por Satanás, Job perdió todas sus posesiones y a sus hijos en un solo día, tras lo cual todo su cuerpo quedó llagado. Con aquella prueba, Job pasó de ser el más grande hombre a la persona más desvalida de Oriente, y además fue juzgado y atacado por su familia y sus amigos. Ni siquiera ante semejante prueba profirió Job una sola palabra de queja a Dios y hasta se postró a adorarlo, diciendo: “Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a ella. El Señor me lo dio todo; el Señor me lo ha quitado; se ha hecho lo que es de su agrado; bendito sea el nombre del Señor” (Job 1:21); y “Si recibimos los bienes de la mano de Dios, ¿por qué no recibiremos también los males?” (Job 2:10). Gracias a esta prueba, Job pudo abstenerse de pecar de palabra y presentarse ante Dios en oración. Esto demostró que llevaba a Dios en su corazón, que tenía auténtica fe en Él, que creía que todas las circunstancias y cosas estaban en las manos de Dios y que todas aquellas situaciones que afrontaba tenían la aprobación de Dios y no eran obra del hombre. Asimismo, a lo largo de sus décadas de vida, Job había experimentado profundamente que todo cuanto tenía provenía de la soberanía y las disposiciones de Dios; Él le había otorgado todas sus riquezas, que no eran fruto de su labor. Así pues, si Dios quería quitarle lo que previamente le había dado, era natural y correcto y él, como ser creado, debía someterse a que Dios le quitara esas cosas. No debía rebatir a Dios y, sobre todo, no debía quejarse de Él; aunque le arrebatara la propia vida, sabía que no debía proferir ni una sola queja. El testimonio de Job humilló del todo a Satanás y después Dios se apareció a Job en medio de una tempestad para otorgarle más bendiciones todavía.

¿Qué vemos con las experiencias de Abraham y Job?

Con las experiencias de Abrahán y Job vemos que, para lograr una auténtica fe en Dios, primero hemos de comprender de verdad la soberanía de Dios y creer que todas las cosas y circunstancias se encuentran plenamente a Su alcance. También debemos conocer realmente nuestro lugar como seres creados y estar en posesión del razonamiento propio de las criaturas humanas. Por grandes que sean nuestras pruebas y dificultades, no podemos culpar ni abandonar a Dios, sino que debemos seguir siendo capaces de buscar Su voluntad, permanecer de Su lado y seguirlo sin vacilar. Por grande que sea el sufrimiento que soportemos, tenemos que ser capaces de mantenernos firmes en el testimonio de Dios. Sólo aquellos que pueden hacerlo están en posesión de una auténtica fe en Dios. Simplemente, piensa en esos hermanos y hermanas detenidos y perseguidos por el Partido Comunista de China, ateo, que incluso han sufrido brutales torturas y han sido condenados a varios años de cárcel, pero que jamás han negado ni abandonado a Dios: esa es una auténtica fe en Dios. Hay hermanos y hermanas rechazados por sus familias y amigos tras hacerse creyentes o a cuyas familias se les presenta una desgracia, pero que nunca se quejan a Dios y son capaces de continuar siguiéndolo y entregándose a Él: también esta es una manifestación de auténtica fe en Dios. Comparándonos con estos testimonios, ¿podemos afirmar realmente que en verdad tenemos auténtica fe en Dios? La mayoría de nosotros basa su fe en reconocer inequívocamente que hay un Dios y en la posibilidad de sufrir un poco y apenas pagar las consecuencias de trabajar para el Señor difundiendo el evangelio. Ahora bien, eso no se considera auténtica fe.

Cómo forjar una auténtica fe en Dios

Si deseamos tener auténtica fe, debemos aspirar a reconocer la soberanía de Dios en todas las personas, circunstancias y cosas que nos encontremos a diario y, tanto si los entornos dispuestos por Dios están en consonancia con nuestras nociones como si no, sean o no superficialmente beneficiosos para nosotros, tenemos que conocer nuestro lugar como seres creados y buscar la voluntad de Dios venerándolo de corazón. Hemos de entender las meticulosas y sinceras intenciones de Dios en los ambientes que dispone para nosotros, de modo que aprendamos algo de todo cuanto vivimos y veamos los actos de Dios en todo cuanto Él orquesta. Entonces, poco a poco, nuestra fe en Dios será cada vez más auténtica, como la de Job: no era innata a él, sino que fue creciendo mientras experimentaba la soberanía de Dios en todo lo que le sucedía en la vida y a medida que buscaba el conocimiento de Dios. Solamente si somos capaces de seguir el ejemplo de Job, centrándonos en experimentar y entender realmente la soberanía de Dios en nuestra vida para así alcanzar un verdadero conocimiento de Dios, podemos cultivar una auténtica fe en Él. Posteriormente, sean cuales sean las penurias o pruebas que nos sobrevengan y por grande que sea nuestro sufrimiento carnal o espiritual, podremos afrontarlos equilibradamente con nuestra fe, buscar activamente la voluntad y las exigencias de Dios para con nosotros, someternos a Su soberanía y Sus disposiciones y mantenernos firmes dando testimonio de Él.

Gracias a Dios por Su esclarecimiento y guía. ¡Amén!

Himno de la Palabra de Dios: Dios valora a los que pueden escuchar su palabra y lo obedecen

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Dios valora a los que pueden escuchar su palabra y lo obedecen

I
A Dios no le interesa si uno es humilde o grande.
Mientras escuche a Dios,
obedezca lo que Él ordena y confía,
pueda cooperar con Su obra,
Su plan y Su voluntad,
para que Su voluntad
y plan puedan continuar sin trabas.
Tal acción es digna de,
digna de la celebración de Dios,
y digna de recibir, recibir Su bendición.
II
Dios valora a tales personas,
y aprecia sus acciones,
y su corazón y afecto por Él.
Esta es la actitud de Dios.
Para que Su voluntad
y plan puedan continuar sin trabas.
Tal acción es digna de,
digna de la celebración de Dios,
y digna de recibir, recibir Su bendición.
De «La Palabra manifestada en carne»

Cortesía del Grupo de Predicación

¿Cuál es la relación entre la Iglesia de Dios Todopoderoso y el catolicismo?

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Cuál es la relación entre la Iglesia de Dios Todopoderoso y el catolicismo

¿Aceptar a Dios Todopoderoso significa que no están en la Iglesia Católica?

Algunas personas dicen: Aceptar a Dios Todopoderoso significa que no están en la Iglesia Católica, o que están traicionando a la Iglesia Católica🤔🤔. ¿Es este realmente el caso? Todos sabemos que hay un solo Dios en el mundo. Dios ha realizado tres etapas de trabajo. 🤓☺️Dios salva a la humanidad de acuerdo con las necesidades de la humanidad. Ahora estamos en la última era. 🥳Dios ha regresado y ha traído un nuevo trabajo y un nuevo nombre.

¿Nuevos requisitos?

Con los nuevos requisitos, la obra de Dios se ha vuelto aún más alta. Dios espera que las personas de todas las denominaciones puedan escuchar la voz de Dios y regresar al hogar de Dios. 🙏🙏Entonces, ¿cómo sabemos el regreso de Dios? ¿Cuál es la relación entre la Iglesia de Dios Todopoderoso y el catolicismo? ¿Aceptar a Dios Todopoderoso traiciona a Dios y abandona el catolicismo? 🤗🤩🧐No se preocupen à todos.

Referencias bíblicas

🔥Juan 10:16. Tengo también otras ovejas, que no son de este aprisco, las cuales debo yo recoger, y oirán mi voz; y de todas se hará un solo rebaño, y un solo pastor.
🔥Isaías 2:1 En los últimos días el monte en que se erigirá la casa del Señor, tendrá sus cimientos sobre la cumbre de todos los montes, y se elevará sobre los collados; y todas las naciones acudirán a él

🍇🍇La expresión “Tengo también otras ovejas, que no son de este aprisco,” se refiere a que las ovejas que pertenecen a Dios están en cada redil de ellas, es decir, en todas las denominaciones; las palabras “aquéllas también me conviene traer,” se refieren a que con seguridad Dios va a escoger a todas las ovejas que pertenecen a Dios en todas denominaciones para que puedan regresar a Su casa.
🍇🍇“y oirán mi voz,” significa que Dios expresa las palabras para llamar a todas las ovejas que pertenecen a Él. Al escuchar las palabras de Dios los que conocen Su voz y lo siguen salen de su iglesia original y regresan ante Dios, y al final se hace realidad “y de todas se hará un solo rebaño, y un solo pastor” Esta obra es la que Dios hace la obra para que todas las denominaciones se convierten en una.

¿Qué es unir todas las religiones?

Unir todas las religiones no es la unidad de todas las mil religiones sin dejar una persona, esto no es unir todas las religiones en una, sino los que puedan recibir las palabras de Dios y conocer la apariencia y obra de Dios en cada denominación, regresará a Dios. Porque no importa en qué religión, hay personas solo quieren comer hasta hartarse y no les gusta la verdad, estas personas serán eliminadas. Cada religión tiene algunas personas que realmente creen en Dios que pueden regresar a Dios, de modo que la familia de Dios incluye a personas de todas las religiones, y estas personas regresan al trono de Dios, esto es lo que significa unir todas las religiones en una.

Por lo tanto, solo hay unas pocas personas de cada religión puedan regresar delante de Dios. La unidad de todas las religiones no significa que todas las personas de cada religión regresan ante Dios, porque cada religión tiene muchas personas a las que no les gusta la verdad, algunas personas no escuchan a Dios, cuando escuchó a alguien decirle que Dios ha vuelto, pero no pudo conocer que era la voz de Dios. Esa persona no podría volver al trono de Dios . Solo las personas de cada religión que creen verdaderamente en Dios y que pueden escuchar la voz de Dios son las que pueden regresar al trono de Dios. Estas personas han llegado al trono de Dios. Este es el regreso de todos los pueblos a la casa de Dios, es lo que significa unir todas las religiones en una.

¿Qué es la expresión “todas las denominaciones se convierten en una”?

🍎A. Después de escuchar las palabras de Dios Todopoderoso todos los que verdaderamente creen en Dios y tienen sed de la verdad han afirmado que Dios Todopoderoso es el regreso del Señor Jesús y han aceptado la obra y aparición de Dios Todopoderoso y se han presentados delante del Creador, Dios Todopoderoso.
🍋B. Al final cada denominación pertenece al cristianismo.
🍒C. Finalmente cada religión pertence al catolico.

¿A qué se refiere la fe?

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Dios Todopoderoso dice:

“¿A qué se refiere la fe? La fe es la creencia genuina y el corazón sincero que los humanos deberían poseer cuando no pueden ver ni tocar algo, cuando la obra de Dios no está en línea con las nociones humanas, cuando está más allá del alcance humano. Esta es la fe de la que hablo. Las personas necesitan fe durante los momentos de dificultad y de refinamiento, y junto a la fe viene el refinamiento. Esto es inextricable. Independientemente de cómo obre Dios o de la clase de entorno en el que estés, serás capaz de buscar vida, el desarrollo de la obra de Dios en ti y buscar la verdad. Tendrás un entendimiento de las acciones de Dios y serás capaz de actuar según la verdad. Esta es tu fe genuina y esto muestra que no has perdido la esperanza en Dios. Seguirás buscando la verdad en el refinamiento, serás capaz de amar verdaderamente a Dios y no desarrollarás dudas sobre Él. Independientemente de lo que Él haga, seguirás practicando la verdad para satisfacerlo, y serás capaz de buscar profundamente Su voluntad y tenerla en cuenta. Sólo esto es fe verdadera en Dios.”

Sabemos que Dios utiliza a las personas en todo momento para cooperar con la obra de Dios. ¿Cuáles son los criterios para que Dios utilice a las personas para su obra? ¿Tienen razón algunas personas al pensar que los sacerdotes de la iglesia, la predicación y otros miembros del clero de diversas iglesias son también personas utilizadas por Dios?
Hoy vamos a conocerlo para ayudarnos a abrir este misterio y hacer más clara y transparente nuestra fe en Dios.

Hoy, hermanos y hermanas, estamos discutiendo un tema muy importante.
En los últimos días, hermanos y hermanas, supimos que Dios ha vuelto, se ha reencarnado. Lo hemos confirmado con el texto que leíste.

🍀🌸 Ahora que la encarnación del Dios Todopoderoso ha llevado a cabo una nueva obra, ha comenzado la era del reino.
¿Sabéis que, hermanas y hermanos, cada vez que Dios inicia una nueva obra y una nueva era, Dios no solo se encarna, sino que Dios elige a una persona para que lo acompañe en su obra?
Este es el tema que vamos a compartir esta noche sobre las personas que usa el Espíritu Santo.

🍀🍀 De lo registrado en la Biblia podemos observar que, en cada era de Su obra, Dios designa a algunas personas para coordinar Su obra. Y aquellos designados y usados por Dios son confirmados por Su palabra o la obra del Espíritu Santo. Como en la Era de la Ley, cuando Dios escogió a Moisés para conducir a los israelíes. Esto está demostrado por la palabra de Dios.

💖💖 «El clamor, pues, de los hijos de Israel ha venido delante de mí, y también he visto la opresión con que los egipcios los oprimen. Ven, por tanto, ahora, y te enviaré a Faraón, para que saques de Egipto a mi pueblo, los hijos de Israel.» (Éxodo 3:9-10)

En la Era de la Gracia, el Señor Jesús designó a Pedro para que guiaran las iglesias. Tal como dijo el Señor Jesús cuando designó a Pedro:

🍀🌸Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? … Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas.» (Juan 21:17). «Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.» (Mateo 16:19).

Cuando Dios obra en cada época, levanta una persona usada por Él para cooperar con la obra de Dios: en la Era de la Ley fue Moisés , en la Era de la Gracia fue Pedro y en la Era del Reino,hermano . Las personas usadas por el Espíritu Santo son testificadas por Dios mismo en cada época y están basadas en las palabras de Dios. No son elegidas por el hombre. Moisés fue llamado personalmente por Dios. Jesús personalmente dijo que le pidió a Pedro que pastoreara las ovejas de Dios.
Ahora que Dios ha regresado y ha hecho una nueva obra, Dios Todopoderoso testifica personalmente al hermano de arriba y él es el hombre usado por Dios en la era del reino.

El Hermano de Arriba

El hombre utilizado por el Espíritu Santo en la era del Reino es humilde y solemos llamarlo «Hermano de arriba».
🎨🎨 Su deber es guiar al pueblo elegido por Dios a comer y beber la palabra de Dios, a experimentar la palabra de Dios, a entender la verdad, a entrar en la realidad de la palabra de Dios y a proclamar el evangelio del reino, así como Dios usó a Moisés para guiar a los israelitas en la era de la Ley y el Señor Jesús usó a Pedro para guiar a las iglesias de Dios en la era de la Gracia.
😊🥰El Dios Todopoderoso en la Era del Reino utiliza «al hermano de arriba para dirigir al pueblo elegido de Dios, que tiene el poder de compartir o confraternizar con la nueva revelación a través de la Palabra de Dios y la experiencia que nos ayuda en gran medida. 🥰🥰🥰😇😇😇😇
Todos los sábados por la noche da un sermón y ahora todos los que siguen a Dios Todopoderoso escuchan sus sermones.

Hombre usados por Dios en cada época

📝El nombre de Dios en cada época + las personas que Dios utiliza.
💎💎Era de la Ley: , Yahvé + Moisés
💎💎Era de Gracia:, Jesús + Pedro
💎💎Era del Reino: Dios Todopoderoso + Hermano usado por espíritu santo.

Resumen:

Existe la palabra de Dios como prueba 👍👍
🔊🔊¿Por qué B no es la respuesta correcta? Porque Dios usa a una persona, Dios le llama personalmente, ha sido guiado y dirige por la obra del Espíritu santo. El diploma del seminario es emitido por personas y no representa la voluntad de Dios. Tener un diploma del seminario sólo puede demostrar que las personas comprenden más la Biblia y son reconocidas por las personas. La voluntad y la aprobación de las personas no representan a Dios.

Cuando Dios obra en cada época, levanta una persona usada por Él para cooperar con la obra de Dios: en la Era de la Ley fue Moisés, en la Era de la Gracia fue Pedro y en la Era del Reino, Las personas usadas por el Espíritu Santo son testificadas por Dios mismo en cada época y están basadas en las palabras de Dios. No son elegidas por el hombre.

¿Por qué Dios debe usar a las personas para que cooperen con Su obra en cada era? ¿Cuál es la voluntad de Dios?

¿Cuál es el significado del hombre usado por Dios en cada época?

Dios Todopoderoso dice:

«La obra que lleva a cabo aquel a quien Dios usa es con el fin de cooperar con la obra de Cristo o del Espíritu Santo. Dios levanta a este hombre entre los hombres, él está ahí para liderar a todos los escogidos de Dios y Dios también lo levanta para hacer la obra de la cooperación humana. Con alguien así, que sea capaz de hacer la obra de la cooperación humana, se puede lograr, a través de él, más de las exigencias que Dios le hace al hombre y de la obra que el Espíritu Santo debe hacer entre los hombres. Otra manera de decirlo es esta: La meta de Dios al usar a este hombre es que todos los que siguen a Dios puedan entender mejor la voluntad de Dios y puedan alcanzar más de las exigencias de Dios. Como las personas no pueden entender directamente las palabras de Dios ni la voluntad de Dios, Dios ha levantado a alguien que es usado para que lleve a cabo esa obra. Esta persona que Dios usa también se puede describir como un medio a través del cual Dios guía a las personas, como el “traductor” que se comunica entre Dios y el hombre. Así, tal hombre es diferente a cualquiera de los que obran en la casa de Dios o que son Sus apóstoles. Como aquellos, se puede decir que es alguien que sirve a Dios, pero en la esencia de su obra y en el trasfondo de cómo Dios lo usa, difiere grandemente de los otros obreros y apóstoles. En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría hacer su obra en su lugar, esta es la cooperación humana la que es indispensable junto a la obra divina.

Conocimiento:

⭐⭐⭐📕 De las palabras de Dios, podemos ver que las personas usadas por Dios fueron establecidas por Dios mismo. Para cooperar con la obra de Dios y de acuerdo con las necesidades del hombre, Dios los estableció, tal como Moisés que fue usado por Dios en la Era de la Ley y Moisés usó la ley emitida por Dios para dirigir a los israelitas. Porque en ese momento, ellos escucharon la voz de Yavé y se sintieron ensordecedores y no podían entender el significado de Dios en absoluto. Por lo tanto, Dios usó a Moisés para cooperar con la obra de Dios para transmitir las leyes y mandamientos de Dios, de esta manera, Moisés pudo guiar a los israelitas a obedecer precisamente las leyes de Dios. Después de completar la obra de crucifixión en la Era de la Gracia, el Señor Jesús le dio a Pedro la obra de regar y pastorear la iglesia. En los últimos días, Dios también usa al hermano usado ​​por el Espíritu Santo para regarnos y pastorearnos, porque ha experimentado la obra de Dios y ha logrado un cambio de carácter. Ha tenido alguna experiencia práctica sobre las palabras de Dios, y entendido cómo experimentar las palabras de Dios. Las palabras de Dios son el misterio y la verdad. Debido a nuestra experiencia superficial, no tenemos un conocimiento y comprensión precisos de las palabras de Dios, y mucho menos cómo experimentamos la obra de Dios. Por lo tanto, con el fin de que comprendamos mejor la verdad y logremos cambios de carácter, Dios ha levantado a esa persona para cooperar con Su obra. De esta manera, podemos comprender mejor la verdad y entrar en la realidad de la verdad. Este es el significado de personas usadas por Dios.

Pregunta:

En la religión, algunas personas piensan que los líderes religiosos son escogidos por el Señor. Y que, por consiguiente, la gente debe obedecerlos. ¿Ese punto de vista se basa en la Biblia? ¿Está demostrado por la palabra del Señor? ¿Tiene el testimonio del Espíritu Santo y el sello de la obra del Espíritu Santo?

Dios todopoderoso dice:

En términos de la esencia de su obra y del trasfondo de su uso, al hombre que Dios usa Él lo levanta; Dios lo prepara para la obra de Dios y él coopera en la obra de Dios mismo. Ninguna persona podría hacer su obra en su lugar, esta es la cooperación humana la que es indispensable junto a la obra divina. La obra que llevan a cabo otros obreros o apóstoles, mientras tanto, no es sino el medio de transporte y la implementación de los muchos aspectos de los arreglos para las iglesias durante cada periodo, o bien la obra de alguna simple provisión de vida con el fin de mantener la vida de la iglesia. A estos obreros y apóstoles Dios no los designa, mucho menos se les puede calificar como los que son usados por el Espíritu Santo. Son seleccionados de entre las iglesias y, después de que han sido entrenados y trabajados por un periodo de tiempo, los que son aptos quedan, mientras que los que no son aptos son enviados de regreso al lugar de donde vinieron. Como estas personas son seleccionadas de entre las iglesias, algunos muestran quiénes realmente son después de volverse líderes y otros incluso hacen muchas cosas malas y terminan siendo eliminados. El hombre que Dios usa, por otro lado, es alguien que Dios ha preparado y que posee un cierto calibre y que tiene humanidad. El Espíritu Santo lo ha preparado y lo ha perfeccionado de antemano, y el Espíritu Santo lo guía por completo y, sobre todo cuando se trata de su obra, el Espíritu Santo lo dirige y le gobierna, como resultado de esto no hay desviación en la senda de guiar a los escogidos de Dios porque Dios seguramente se hace responsable de Su propia obra y Dios hace Su propia obra en todo momento.

💕💕💕 En cada época, las personas usadas por el Espíritu Santo son testificadas por Dios mismo y están basadas en las palabras de Dios. En la era del reino, la persona usada por el Espíritu Santo tiene el testimonio personal de Dios, y solo hay uno. Los otros líderes y predicadores de La Iglesia de Dios Todopoderoso, incluidos nosotros, son elegidos por los hermanos y hermanas de la Iglesia. No hay testimonio personal de Dios, por lo que no deben llamarse el uso del Espíritu Santo, y él los pastores y ancianos del mundo religioso también son elegidos sin Dios. Su testimonio personal, por lo que no puede ser llamado una persona usada por el Espíritu Santo.💕💕💕⁀⁀⁀⁀💦💦

💖💖La mayoría de ellos se cultivan en escuelas teológicas y tienen títulos universitarios en teología, del cual dependen para ser sacerdotes, no porque el Espíritu Santo personalmente les haya dado testimonio y los haya usado. ¿Quién de nosotros ha visto al Espíritu Santo dar testimonio personalmente o designar a un sacerdote? ¡Nunca sucede!

Todos los designados y usados por Dios personalmente dan testimonio de Dios, y al menos tienen la confirmación y los efectos de la obra del Espíritu Santo, y pueden ayudar al pueblo escogido por Dios a lograr el suministro de vida y una verdadera labor pastoral. Porque Dios es justo, santo, y todos aquellos designados y usados por Dios están de acuerdo con la voluntad de Dios. Seguro que no serán fariseos hipócritas, ni tampoco anticristos que se oponen a Dios y odian la verdad. Fijémonos en los pastores y líderes religiosos de hoy en día. La mayoría de ellos se cultivan en escuelas teológicas y no han sido personalmente designados y usados por Dios. Simplemente estudian teología y la Biblia. Su trabajo y prédica sólo se centra en hablar sobre el conocimiento de la Biblia, la teología, o personajes e historias de la Biblia, trasfondos históricos, y demás. Lo que practican, además, es sólo enseñar a la gente a practicar rituales religiosos y seguir las reglas. Nunca prestan atención a comunicar la verdad en palabras de Dios, ni dirigen a la gente para que practique y experimente las palabras de Dios u obedezca Sus mandamientos. Nunca hablan de cómo conocerse a sí mismos y de experiencias reales de entrada a la vida, y además nunca hablan del verdadero conocimiento de Dios. ¿Puede tal trabajo y prédica lograr la obra del Espíritu Santo? ¿Puede tal servicio satisfacer las intenciones del Señor? ¿Puede guiarnos a practicar la verdad y entrar en la vía correcta de creer en Dios?

Hermanos y hermanas, hasta ahora algunas personas no han sido conscientes. Consideran que los pastores y grandes figuras son los hombres usados por Dios, y consideran que lo que dicen, todas sus palabras falaces, son la iluminación del Espíritu Santo incluso como la palabra de la verdad de Dios. Esta es gente que sigue a Dios de palabra, pero que, en esencia, idolatra a los seres humanos. En el fondo de su corazón no hay lugar para Dios. Ellos se han alejado y han traicionado a Dios ciegamente. Es realmente lamentable que hagan esto. Por esta razón, el mundo religioso es eliminado y abandonado por la obra de Dios. Si nunca podemos discernir de la obra del hombre de la obra de Dios, tendremos problemas. Y si no podemos averiguar si es la obra de los hombres utilizados por Dios o el de los hipócritas fariseos. Nunca escaparemos del control de los anticristos o del engaño de los impostores religiosos. Si continuamos siguiendo a Dios de esta manera, independientemente de cuánto tiempo trabajemos en ello, será en vano. Nunca tendremos la oportunidad de obtener Su aprobación.

Pregunta ❓❓

Los sacerdotes y los obispos del mundo religioso son todos graduados de seminarios, ¿son personas puestas por Dios para ser usadas por el Espíritu Santo?
A、Sí, porque los sacerdotes y los obispos tienen un alto estatus
B、No, el hombre que Dios ha establecido está perfeccionado de antemano, como lo demuestra la palabra de Dios, y sólo hay un hermano establecido por Dios en la era del reino, es un sacerdote
C. No lo sé

Un aplauso para cada uno de hermanos y hermanas, vuestras respuesta son correctos. 👏👏👏👏

⭐⭐⭐ Gracias a Dios que los hermanos y hermanas son capaces de entender y apreciar la verdad en este aspecto. El único que Dios ha establecido para ser usado por el Espíritu Santo en la Era del Reino es el hermano de arriba. Aquí tiene la evidencia según de la Palabra de Dios Todopoderoso, es Dios mismo dio testimonio.

🔥🔥 Dios Todopoderoso dice: «En el trabajo y en los asuntos de la iglesia, además de obedecer a Dios, debes seguir las instrucciones del hombre usado por el Espíritu Santo en todas las cosas. Hasta la más mínima infracción es inaceptable. Cumple de manera absoluta y no analices si algo es correcto o incorrecto; lo correcto o incorrecto no tiene nada que ver contigo. Solo preocúpate por la obediencia total.

Dios Todopoderoso dice:

«no emitirás juicio sobre la obra del Dios práctico. No te opondrás al hombre de quien Dios ha dado testimonio. […]Debes ser moderado en tu forma de hablar, y tus palabras y acciones deben seguir las disposiciones del hombre de quien Dios ha dado testimonio. […]Externamente, no harás nada que se oponga abiertamente al hombre de quien Dios ha dado testimonio. Y así sucesivamente. Esto es a lo que cada persona debe apegarse.

Dios todopoderoso dice:

Quizás algunos de vosotros hayáis leído la historia de Moisés en la Biblia. Después de que Dios lo ungiese, los 250 líderes expresaron su desobediencia a Moisés debido a sus actos y por otras razones diversas. ¿A quién se negaron a obedecer? No fue a Moisés. Se negaron a someterse a las disposiciones de Dios, a Su obra respecto a este asunto. 【…】 Es porque no iban dirigidas a personas, sino a Dios. La actitud y el carácter que expresan son precisamente lo que agravia el carácter de Dios, y ofenden el carácter de Dios que no se debe ofender. Todos conocemos cuál fue el desenlace final de esos líderes.

🙏🏻🌱Debemos obedecer y aceptar absolutamente la obra del hombre usado por el Espíritu Santo, porque su obra proviene de Dios y el Espíritu Santo la protege y dirige. El camino y la dirección de que esta persona nos lleva para experimentar la obra de Dios no pueden ser equivocados. Porque Dios está defendiendo Su propia obra. Debemos tener un corazón que teme a Dios y obedecer y aceptar el liderazgo del hombre usado por el Espíritu Santo. No podemos juzgar y condenar al hombre usado por el Espíritu Santo. Si lo juzgamos y condenamos, ¡esto es algo de oponerse a Dios y ofende el carácter de Dios!

En la Era de la Ley, Dios usó a Moisés. Los doscientos cincuenta líderes se opusieron y juzgaron a Moisés. No reconocieron su liderazgo. ¿Por qué Dios le dio autoridad a Moisés y dejó la tierra abierta, y cayeron ellos directamente? Moisés fue levantado por Dios. La obra de Moisés fue dirigida y gobernada por el Espíritu Santo. A veces, cuando el Espíritu Santo lo dirigía diciendo una palabra, mostraba un gran milagro, como la separación del Mar Rojo y el ahogamiento del ejército egipcio. En apariencia, los 250 líderes negaron y se resistieron a Moisés, pero desde el mundo espiritual, no resistieron a Moisés, sino que resistieron la obra del Espíritu Santo, resistieron a Dios y ofendieron el carácter de Dios, por lo que Dios se enojó con ellos y los destruyó.

Pregunta:

A través del estudio anterior, ¿pueden todos entender cómo debemos tratar con el hombre usado por Dios? ¿Pueden compartir su comprensión?✍️✍️

  • Las personas usadas por el Espíritu Santo tienen un sentido de justicia, son personas humanas, sostienen la obra de Dios, y son establecidas por Dios mismo, quien puede guiarnos a entender la realidad de la verdad, lo cual es ciertamente beneficioso para nuestras vidas, y debemos someternos a su liderazgo, así como Dios estableció a Moisés en la Era de la Ley, y lo dejó guiar al pueblo de Israel fuera de Egipto y a través del Mar Rojo, y condujo al pueblo de Israel a través de toda clase de dificultades, las cuales fueron todas logradas debido a la Pero los 250 líderes religiosos de la época se quejaron y resistieron a Moisés, de hecho, no desobedecieron a Moisés, sino a Dios.
  • Todos comprendemos que las palabras y la obra de la persona utilizada por el Espíritu Santo, solo podemos escucharlo, obedecerlo, aceptarlo e implementarlo. Esta es la actitud que debemos tener, pero debemos saber que el hermano sigue siendo una persona normal. Es completamente diferente de Cristo Dios mismo, por lo que no podemos adorarlo, de lo contrario no es conforme a la voluntad de Dios. Con respecto a las palabras y el trabajo de las personas utilizadas por el Espíritu Santo, si no entendemos podemos comunicar, pero no debemos resistir y condenar, de lo contrario, violará el carácter de Dios, que es algo que nadie puede soportar.

Himno de la Palabra de Dios: En la Era Del Reino de Dios Todopoderoso perfecciona al hombre por La Palabra

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Dios Todopoderoso perfecciona al hombre por la palabra - amar, rezar y orar

I
En esta era, Dios hará esto entre vosotros:
que todos practiquen Su verdad,
que todos vivan Su palabra
y lo amen con sus corazones.
Su palabra será la base
de la vida de los hombres,
Sus corazones temerán a Dios.
Al practicar las palabras de Dios,
gobernarán y reinarán con Dios.
Sólo la palabra de Dios da vida al hombre.
Sólo Su palabra lleva al hombre luz
y señala el camino de la práctica.
Eso es más cierto en la Era del Reino.
II
Las palabras de Dios gobiernan al hombre.
Son alimento y poder.
Come la palabra y te sentirás muy bien.
No la comas y te perderás.
La Biblia dice: No sólo de pan vive el hombre,
sino de las palabras de boca de Dios.
Ahora Dios realizará esto en ti.
Sólo la palabra de Dios da vida al hombre.
Sólo Su palabra lleva al hombre luz
y señala el camino de la práctica.
Eso es más cierto en la Era del Reino.
III
En esta era, Dios usa primordialmente
la palabra para gobernar a todos.
La gente es juzgada, perfeccionada;
capaz de entrar en Su reino,
y todo por Su palabra.
Sólo la palabra de Dios da vida al hombre.
Sólo Su palabra lleva al hombre luz
y señala el camino de la práctica.
Eso es más cierto en la Era del Reino.
Bebe y come cada día la palabra de Dios.
No dejes la verdad que hay en ella.
Y Dios te hará perfecto.
De «La Palabra manifestada en carne».

Hermana Nuria del Grupo de Predicación